Vivimos en una sociedad donde reaccionar parece más fácil que reflexionar. Basta una palabra fuera de lugar, un comentario hiriente o una provocación directa para que nuestras emociones se disparen. Pero hay una gran diferencia entre quien reacciona impulsivamente y quien sabe dominarse. Siempre habrá alguien a quien le guste irritar. Personas que buscan generar conflicto, incomodar o simplemente llamar la atención a través de la provocación. Frente a ellas, la respuesta más